Firma invitada
Vol. 30 | Núm. 1 | 2025
15 min
Ángel Gil de Miguel
Medicina Preventiva y Salud Pública, Universidad Rey Juan Carlos
Cómo citar
Métricas
391
Visualizaciones
88
Descargas
Compartir
Compartir
Resumen (ES)
En 1975 se instauró en España el primer calendario de vacunación sistemática, marcando un hito en la prevención de enfermedades inmunoprevenibles. Desde entonces, la incorporación progresiva de nuevas vacunas, el desarrollo de plataformas innovadoras y la mejora en la gestión y registro de vacunación han permitido mantener altas coberturas y erradicar enfermedades como la viruela o la poliomielitis. En esta investigación se repasan los principales logros alcanzados en estos 50 años, como la creación de un calendario común, la extensión de la vacunación a lo largo de toda la vida y la inclusión de nuevas tecnologías como los anticuerpos monoclonales. Asimismo, se identifican los desafíos futuros: combatir la desinformación, seguir innovando en vacunas y garantizar la equidad en el acceso. Para concluir, se subraya la necesidad de seguir fortaleciendo las estrategias de inmunización como pilar de la salud pública.
Palabras clave (ES):
Resumen (EN)
Spain introduced its first systematic vaccination schedule in 1975, marking a turning point in the fight against vaccine-preventable diseases. Since then, the country has made remarkable progress by integrating new vaccines, developing innovative platforms, and improving vaccine management and registry systems. These efforts have led to the eradication of diseases such as smallpox and polio, and the establishment of a life-course vaccination strategy. This research reviews the key milestones achieved over the past 50 years, including the creation of a common vaccination calendar, the use of combined and recombinant vaccines, and the recent incorporation of monoclonal antibodies. It also outlines ongoing and future challenges: combating misinformation, developing vaccines for yet unpreventable diseases, and ensuring equitable access. To conclude, it highlights the continued importance of immunization as a cornerstone of public health.
Palabras clave (EN):
Fue en 1975 cuando se creó el primer calendario de vacunación tal y como lo conocemos hoy en día, hasta ese momento la vacunación se hacía mediante campaña de vacunación para prevenir la viruela, la poliomielitis, la difteria o el tétanos, pero no fue hasta 1975 cuando se estructura un primer calendario de vacunación y gracias a esa estrategia hoy vivimos libres de viruela o poliomielitis. En ese calendario la presencia de la vacunación frente a la polio fue esencial y de hecho entre los 3 meses y los 14 años de vida administrábamos 6 dosis de la vacuna de poliomielitis 1,2 y 3, que ya se venía utilizando desde 1963 mediante campañas de vacunación principalmente en centros escolares, lo que, como decíamos, nos ha permitido comenzar el siglo XXI libres de polio en el continente europeo, así como en otros continentes. Este logro ha sido en gran medida por la utilización de la vacuna de polio oral, vacuna atenuada de gran eficacia, y que una vez que el continente europeo consigue el certificado de erradicación de la enfermedad en el año 2002, fue sustituida, en el año 2004, por la vacuna de polio inactivada, un poco menos eficaz, pero más segura, y lo más importante, más fácil de combinar con otras vacunas dando paso a las vacunas combinadas, tetra, penta y hexavalentes. También en esos primeros calendarios está presente la vacunación frente a tétanos y difteria y en poco tiempo se incluyó la vacuna de tos ferina, estás últimas celulares que tenían una gran eficacia pero algunos efectos secundarios que hizo que en el siglo XXI fueran sustituidas por las vacunas acelulares de Bordetella pertussis, y como es lógico en esos años también estaba incluida en el calendario la vacuna de la viruela, vacuna que se venía administrando desde principios del siglo XIX y que se retiró del calendario una vez que se consigue el certificado de erradicación de la enfermedad, de manera que a partir del año 1979 desaparece de los calendarios de vacunación, dejando paso a nuevas vacunas que se incorporaron como las monovalentes de sarampión y rubeola, la primera administrada a los niños a los 9 meses de edad, y la 2ª a los 11 años solo a las niñas con el fin de prevenir el síndrome de rubéola congénita [1].
Los avances en vacunas no han dejado de llegar gracias a la innovación y a la aparición de nuevas plataformas para la obtención de vacunas. Pero no solo se ha producido innovación en la obtención de vacunas, sino también en la su gestión y en el registro de personas vacunadas, lo que hoy en día nos permite tener información actualizada de las coberturas de vacunación. Siendo uno de los hitos más relevantes, la creación en el año 1991 de la Ponencia de Vacunas del Ministerio de Sanidad, y órgano científico-técnico de apoyo al Ministerio de Sanidad y con la misión de “estudiar la situación de las enfermedades susceptibles de vacunación y la formulación y seguimiento de medidas destinadas a su prevención y control” [1].
Como se mencionaba anteriormente, a medida que transcurre el tiempo aparecen nuevas plataformas para conseguir vacunas y es necesario incorporarlas a los calendarios de vacunación. Uno de los principales hitos de los años 80 fue la vacuna de hepatitis B, primera vacuna obtenida por ingeniería genética que revoluciono al mundo de las vacunas. La vacuna llega en 1986 y como siempre primero con la intención de proteger a los grupos de riesgo como recién nacidos de madres portadoras del AgHBs+, usuarios de drogas por vía parenteral, personas que reciben sangre o hemoderivados, personal sanitario, personal en instituciones cerradas, etc. Luego, ya en 1990, se incorpora a los calendarios de vacunación. Digo calendarios de vacunación porque un cambio organizativo clave a partir de año 1985 fue las transferencias del Ministerio a las CCAA en materia de salud pública, lo que hace que una vez que el Ministerio haga sus recomendaciones, las CCAA haga las suyas, ya que con sus transferencias hechas pueden hacer sus propias recomendaciones dando lugar a 19 calendarios de vacunación en nuestro país, los de las 17 CCAA y los de las 2 ciudades autónomas. Lo que llevó en 1996, gracias al papel clave de la Ponencia de Vacunas, a aprobarse el primer calendario de vacunación común con el fin de conseguir la equidad en materia de vacunación en nuestro país, dando un paso más en el año 2004 aprobando un documento que plantea los criterios que hay que tener en cuenta para incluir una vacuna dentro de un calendario de vacunación. Este documento fue revisado y actualizado en el año 2011 y es un documento de referencia para la Ponencia de Vacunas y para todas las CCAA a la hora de hacer las recomendaciones de vacunación. Estos criterios son la carga de la enfermedad que se puede prevenir con una determinada vacuna, en segundo lugar los datos relativos a la investigación clínica de la vacuna como la eficacia, efectividad y seguridad, en tercer lugar las repercusiones que puede tener la inclusión de una nueva vacuna en el calendario sobre todo hoy en día cuando tener ya un calendario bastante completo, en cuarto lugar los aspectos éticos de la nueva recomendación y por último la evaluación económica, mediante estudios de coste efectividad o de coste-utilidad [2]. Además, la ponencia, desde su creación, ha realizado muchas otras tareas, como la toma de decisiones sobre incluir o no una vacuna en los calendarios de vacunación, los acuerdos en la vigilancia de las coberturas de vacunación, vigilancia clave que nos permite estimar la efectividad de las vacunas de forma “real”.
En los años 90 se decide la inclusión de la vacunación antigripal de los grupos de riesgo, como estrategia anual para evitar el impacto de la gripe estacional en la población en general y en los grupos de riesgo en particular, y también la inclusión de la vacuna triple vírica para la prevención del sarampión, rubeola y parotiditis en un solo pinchazo o en una única administración, entre otras actuaciones. Sacando en el año 1996 el primer Calendario de Vacunación del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, en el que se incluían las vacunas de poliomielitis, difteria, tétanos y tos ferina, triple vírica y la vacuna de hepatitis B. Desde ese momento y hasta el año 2019, se han ido incorporando vacunas en función a la investigación clínica que se realizaba y siempre con relación a los criterios establecidos por la ponencia. Por ejemplo, en 1997 se incorpora la vacuna de Haemophilus influenza tipo b; en el año 2000 se incorpora la vacuna frente al meningococo C; en 2004 cambiamos la vacuna de polio oral, atenuada, por la vacuna inyectable e inactivada de polio; en 2007-2008 se incorpora la vacuna frente al virus del papiloma humano (VPH) primero con 3 dosis, luego con 2 y actualmente con 1 dosis y utilizando la vacuna monovalente, con 7 serotipos oncogénicos del VPH que ofrecen una protección superior al 90 % frente a los cánceres relacionados con la infección por dicho virus, y además recientemente esto ha permitido ampliar la indicación incluyendo a mujeres y a hombres.
En 2012 no se incluyen nuevas vacunas pero se hacen varias modificaciones sobre todo relacionadas con la aparición de vacunas combinadas como las hexavalentes, que contiene 6 antígenos como polio, difteria, tétanos, tos ferina, Hib y hepatitis B; en 2015 se incorporan las vacunas conjugadas 13 valentes frente a la enfermedad neumocócica, en 2016 la de varicela en niños de 12-15 meses con una 2ª dosis a los 3-4 años de edad, en 2019 se incorpora la vacuna antimeningocócica tetravalente con los serogrupos A,C,W e Y, y ese mismo año se cambia la denominación del calendario de vacunación para denominarse calendario de vacunación a lo largo de la vida [3].
Pero antes de esto, a lo que volveremos después, hay un año clave del que tenemos que hablar, el año 2005. En él, siguiendo las indicaciones publicadas por el ministerio en el año 2004, que recomiendan vacunar a determinados grupos en la edad adulta, comienza a elaborarse calendarios de vacunación específicos para los adultos, tomando como punto de partida los 14 años y llegando hasta recomendaciones específicas a los 65 años. Esos calendarios recomendaban fundamentalmente, la vacunación anual frente a gripe, la vacunación antineumocócica con la vacuna disponible en ese momento que era la vacuna de polisacáridos no conjugados PP23v y una dosis de recuerdo frente a tétanos y difteria; este calendario apenas ha sufrido modificaciones hasta nuestros días sobre todo a raíz de la pandemia con la incorporación de la vacuna frente al COVID-19 y en el año 2021-2022 cuando se incorpora la vacuna frente a herpes zoster, primero a grupos de riesgo y después por cohorte de edad, haciendo especial énfasis en las cohortes que van cumpliendo los 65 y 80 años de edad. La ampliación de vacunas de aplicación en la población adulta va a hacer necesaria esa nueva denominación de calendario vacunal a lo largo de la vida, de forma que se entienda y comprenda que la vacunación no es algo de la infancia, sino que debe ir más allá.
Otra de las grandes innovaciones serán los estudios que ponen de manifiesto la importancia de la vacunación en las mujeres embarazadas frente a gripe y tos ferina lo que revolucionó el mundo de la vacunología y el principio de prudencia de actuaciones o indicaciones farmacológicas durante el embarazo; sin embargo, el éxito de alguna de estas medidas ha permitido reducir de forma significativa la mortalidad por tos ferina en los niños menores de 6 meses. Por eso nuestro actual calendario de vacunación comienza justo con la vacunación de la embarazada para seguir luego con la vacunación a los 2 meses de edad. Pero como decíamos el calendario de vacunación ha ganado protagonismo en la edad adulta sobre todo en los mayores de 65 años. Yo considero que teniendo en cuenta la esperanza de vida en nuestro país es cada vez más necesario partir este grupo en al menos 2, uno de 65 a 79 años de edad y otro de 80 y más años, ya que aunque en principio vamos a utilizar las mismas vacunas antes mencionadas como gripe, neumococo, herpes zoster y tétanos/difteria, y en un futuro cercano la vacunación frente a VRS, sin embargo la separación va a permitir que el grupo de 65-79 años de edad vea la indicación y la importancia de la vacunación para ellos, y dicho de forma coloquial que no lo vea como algo relacionado con el envejecimiento; creo que eso aumentaría un poco las coberturas de vacunación en este grupo etario, y luego el de 80 y más años se vería como ese grupo que tenemos la obligación de proteger al máximo, como a nuestros niños, y en los que las coberturas suelen ser bastante buenas en la mayoría de las CCAA, y además serviría para la recaptación de aquellos que no se vacunaron entre los 65-79 años de edad, y por otro lado porque si la esperanza de vida sigue aumentando posiblemente alguna vacuna como la antineumocócica tal vez se tendría que volver a administrar para dejar una protección mayor en una población tan vulnerable con los mayores de 80 años de edad [4].
Con relación a estas últimas palabras me gustaría comentar la importancia que tiene la vacunación en la población adulta para mejorar y garantizar una buena calidad de vida y como dicen, con mucho acierto, los especialistas en medicina familiar y comunitaria debemos incorporar la vacunación en las estrategias de prevención en el ámbito de la atención primaria, sobre en todo en los mayores de 65 años de edad donde las enfermedades crónicas van a aparecer y van a incrementar su incidencia y su prevalencia, y donde las vacunas pueden evitar infecciones graves como la gripe o la enfermedad neumocócica que merman en gran medida su calidad de vida y producen un desajuste de sus enfermedades crónicas que tiene un gran impacto en sus vidas y en su percepción de la enfermedad.
Y por último, me gustaría comentar un documento de gran utilidad pero poco conocido, como es la recomendación de vacunar en función de determinadas situaciones de riesgo; se trata de un documento que el Ministerio publicó por primera vez en el año 2018 y han ido actualizando en estos años, este documento se ha convertido en una referencia para los especialistas de medicina preventiva y salud pública ya que en gran medida la mayoría de las indicaciones que incluye el documento son el día a día de las consultas de vacunación de los hospitales, vacunación que recae en los especialista de medicina preventiva y salud pública. Insisto en que es un documento clave, muy bien realizado y documentado, que debe estar presente a la hora de vacunar a un esplénico, un trasplantado ya sea de órganos hematopoyéticos o de órgano sólido, personas VIH+, personas en tratamiento con inmunosupresores, inmunomoduladores o anticuerpos monoclonales, pacientes con cáncer o enfermedades autoinmunes. En el fondo el documento nos advierte del riesgo que tienen estas personas de tener enfermedades infecciosas, nos recuerda que son grupos vulnerables y en los que en muchos casos la vacunación va a ser la única herramienta que vamos a tener para disminuir el riesgo de la infección y sus complicaciones, es decir de minimizar el riesgo de hospitalización y muerte [5].
La innovación en vacunas no se detiene y prueba de ellos ha sido la reciente incorporación del Nirsevimab para la prevención de la bronquiolitis en los niños menores de 6 meses, o la vacunación antigripal en los niños de 6-59 meses, empleando la vacuna atenuada de gripe intranasal a los niños entre los 2-5 años de edad, pero ya están con nosotros las vacunas de VRS para adultos, y llegarán muchas más en los próximos años, lo que hace que el calendario de vacunación este totalmente vivo y tengamos que ir actualizando año a año. De hecho, en este año 2025, ha cambiado su denominación para llamarse Calendario de Vacunación e Inmunización, por el papel de los anticuerpos monoclonales y el uso del Nirsevimab, que nos abre las puertas a nuevas estrategias de vacunación centradas en ellos.
Hemos hablado de muchas de las bondades y de los beneficios de la vacunación, de su eficacia, efectividad y seguridad, pero teniendo en cuenta que la prevención es el eje esencial de la sostenibilidad del sistema sanitario, también deberíamos hablar de la eficiencia, y es obvio que las vacunas siempre cumplen con ese criterio, son eficientes y son una inversión y cada vez tenemos más estudios que ponen de manifiesto que por cada euro que invertimos en vacunar va a producirse un retorno económico muy importante de casi 5 euros [6-9], pero la inclusión de anticuerpos monoclonales nos obliga a realizar este tipo de estudios para que el calendario de vacunación no pierda su eficiencia.
Se han conseguido grandes logros en estos 50 años de vacunación, pero quedan pendientes algunos desafíos, como conseguir vacunas para enfermedades infecciosas que tiene un alto impacto en la población y para las que aún no tenemos, conseguir vacunas o anticuerpos monoclonales para algunos cánceres o enfermedades crónicas que tienen un gran impacto sobre todo en la población adulta, conseguir integrar las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial en la investigación en vacunas y en las estrategias para garantizar buenas coberturas, y por supuesto combatir la desinformación y los bulos que lamentablemente cada vez son más frecuentes.
Termino mi firma invitada felicitando a todos los sanitarios que durante estos 50 años han dado lo mejor de sí mismos para tener una población protegida frente a las enfermedades inmunoprevenibles y como no, a todos los sanitarios que garantizarán al menos otros 50 años más de protección de nuestra población. Y por supuesto a las Asociación Española de Vacunología que este año cumple 25 años y que lleva los mismos años dándonos información “veraz y contrastada científicamente con criterios de calidad” cuya página es el claro ejemplo de ello www.vacunas.org, recomendable para mantenerse al día de todos los avances en vacunología. Y recordemos que el lema que este año nos propone la OMS con motivo de la semana mundial de la vacunación es [10] “Tu decisión marca la diferencia: Inmunización para todos”.
Bibliografía
[1] Limia Sánchez A, Olmedo Lucerón C, Soler Soneira M, Cantero Gudino E, Sánchez-Cambronero Cejudo L. Ponencia de Programa y Registro de Vacunaciones y evolución del calendario de vacunación en España. Rev Esp Salud Publica 2020;94:e202003018. Disponible en: https://scielo.isciii.es/pdf/resp/v94/1135-5727-resp- 94-e202003018.pdf.
[2] Ministerio de Sanidad. Criterios de evaluación para fundamentar modificaciones en el Programa de Vacunación en España - Ponencia de Programa y Registro de Vacunaciones; 2013. Disponible en: https://www.sanidad.gob.es/areas/promocionPrevencion/vacunaciones/programasDeVacunacion/docs/Criterios_ProgramaVacunas.pdf
[3] Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud. Calendario común de vacunación e inmunización a lo largo de toda la vida; 2025. Disponible en: https://www.sanidad.gob.es/areas/promocionPrevencion/vacunaciones/calendario/docs/CalendarioVacunacion_Todalavida.pdf.
[4] Ministerio de Sanidad y Consumo. Vacunación en Adultos. Recomendaciones; 2004. Disponible en: https://www.sanidad.gob.es/areas/promocionPrevencion/vacunaciones/programasDeVacunacion/docs/recoVacunasAdultos.pdf.
[5] Vacunación en grupos de riesgo de todas las edades y en determinadas situaciones Ponencia de Programa y Registro de Vacunaciones Julio; 2018. Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud. Disponible en: https://www.sanidad.gob.es/areas/promocionPrevencion/vacunaciones/programasDeVacunacion/riesgo/docs/VacGruposRiesgo_todas_las_edades.pdf.
[6] Porras Vicente J. Vacunas como inversión. Revista Española de Economía de la Salud; 2024. Disponible en: https:// economiadelasalud.com/topics/difusion/vacunas-inversion-euro-pni-espana-genera-458-beneficio/.
[7] Fernández Conde S, Cifo Arcos D, Sánchez-Cambronero Cejudo L, Olmedo Lucerón C, Fernández Dueñas A, Cantero Gudino E, et al. Actualización del coste de vacunar a lo largo de toda la vida en España para el año 2023 Rev Esp Salud Pública 2023;97:e202312116. Disponible en: https://www.sanidad.gob.es/biblioPublic/publicaciones/recursos_propios/resp/revista_cdrom/VOL97/ORIGINALES/RS97C_202312116.pdf.
[8] Farmaindustria. El valor de las vacunas. Disponible en: https://www.farmaindustria.es/web/ el-valor-de-las-vacunas/.
[9] Rivero A. El coste medio de la vacunación a lo largo de toda la vida en España fue de 1.519,87 euros, un 124,8 % más que en 2019. Revista Española de Economía de la Salud; 2024. Disponible en: https://economiadelasalud. com/topics/difusion/el-coste-medio-de-la-vacunacion-a-lo-largo-de-toda-la-vida-en-espana-en-2023-fue-de- 151987-euros-un-1248-mas-que-en-2019/.
[10] Organización Panamericana de la Salud. Semana de Vacunación en las Américas 2025 - Cuaderno de Planificación y Anexos; 2025. Disponible en: https://www.paho.org/es/documentos/ semana-vacunacion-americas-2025-cuaderno-planificacion-anexos.
Explorar
Artículos
Volúmenes
Sobre la revista
Más leídos
Revista Española de Medicina Preventiva y Salud Pública
Revista Española de Medicina Preventiva y Salud Pública
Revista Española de Medicina Preventiva y Salud Pública
Avances en la Medicina Militar durante la Primera Guerra Mundial: Una perspectiva histórica
Revista Española de Medicina Preventiva y Salud Pública
Revista Española de Medicina Preventiva y Salud Pública