Artículo original
Vol. 31 Num.3
42 min
Detección y control de un brote nosocomial de SARM en una unidad neonatal
Detection and control of a methicillin-resistant Staphylococcus aureus outbreak in a neonatal unit
1 Servicio Medicina Preventiva - Hospital Universitario Infanta Leonor
2 Departamento de Salud Pública y Materno infantil - Universidad Complutense de Madrid
3 U. de Calidad y Medio Ambiente-Hospital Universitario Infanta Leonor
4 Sº Pediatría (Neonatología)- Hospital Universitario Infanta Leonor
5 Dpto. Microbiología Clínica-Laboratorio Clínico Central, Madrid
Correspondencia:
Recepción:
24/07/2026
Aceptación:
28/08/2026
Publicación:
30/09/2026
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Introducción
Staphylococcus aureus es uno de los patógenos que con mayor frecuencia está implicado en las infecciones relacionadas con la atención sanitaria (IRAS). Según los datos epidemiológicos reportados por el European Centre for Disease Prevention and Control (ECDC) correspondientes al periodo 2022-2023, este microrganismo representa aproximadamente el 9% de todas las infecciones asociadas a la atención sanitaria en Europa, con una tasa de resistencia a la meticilina del 23,7% de los aislamientos con resultado de sensibilidad conocido, lo que se traduce en un estimado de 28.000 infecciones anuales por Staphylococcus aureus resistente a meticilina (SARM) (1). En España según el informe del EPINE del 2025, aproximadamente el 9,28% de los microorganismos aislados en infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria corresponde a S. aureus con una tasa de resistencia a la meticilina del 27,56% en hospitales de agudos (2).
El SARM es una bacteria grampositiva, cuyo mecanismo de transmisión es por contacto directo o entornos contaminados, principalmente a través de las manos del personal sanitario y superficies contaminadas. Puede colonizar piel, mucosas y heridas y también causar infecciones invasoras (3). Las infecciones invasoras por SARM se asocian a una mayor mortalidad, coste económico que las causadas por S. aureus sensible a meticilina (4) y constituyen uno de los principales retos en el control de infecciones en los centros hospitalarios.
Entre los grupos de pacientes con mayor vulnerabilidad a las infecciones por SARM se encuentran los neonatos ingresados en unidades hospitalarias debido a la inmadurez de su sistema inmunológico, así como a la necesidad de frecuente manipulación a la que son sometidos, entre otros (5). Factores como la prematuridad, el bajo peso al nacer y el uso de dispositivos invasivos aumentan el riesgo de infección(6). Si bien los datos epidemiológicos publicados no siempre distinguen entre cepas sensibles y resistentes, un estudio reciente muestra una incidencia de 37,6 infecciones por S. aureus por 10.000 neonatos hospitalizados con una mortalidad atribuible del 5,3% afectando más a neonatos de muy bajo peso, quienes, a pesar de representar solo el 12,7% de la cohorte, acumularon el 76,7% de las infecciones(6). En cuanto a cepas resistentes, en unidades mixtas de cuidados intermedios e intensivos, la incidencia de SARM se ha estimado en 0,7 por 100 pacientes (7). Estas suponen un desafío adicional al limitarse las opciones terapéuticas, habiéndose descrito brotes de SARM en unidades neonatales en distintos países europeos difíciles de controlar (5,6,8,9), incluidas unidades de cuidados intermedios (10).
Ya que el personal sanitario puede actuar como reservorio y fuente de transmisión (11), cobra gran relevancia la detección precoz y la aplicación inmediata de las medidas de control para evitar una mayor propagación.
En este artículo presentamos un brote de SARM ocurrido en una unidad neonatal de un hospital español entre el 18 de agosto y el 10 de octubre de 2025, por el valor que tiene como experiencia práctica en la detección y control mediante medidas básicas de prevención de infecciones, con el objetivo de describir la investigación epidemiológica del mismo, las medidas de control implementadas, así como su impacto en la interrupción de la transmisión.
Material y métodos
Se realizó un estudio epidemiológico descriptivo de un brote nosocomial de Staphylococcus aureus resistente a meticilina (SARM) ocurrido en la unidad de neonatología de un hospital de nivel IIb de la Comunidad de Madrid. El periodo de estudio se inició con la detección del caso índice y se consideró finalizado tras la obtención de cribados seriados negativos, ausencia de nuevos casos y alta de la última paciente relacionada con el brote.
La Unidad de Neonatos consta de 11 puestos, 10 de ellos ubicados en una sala común y 1 de ellos ubicado en un box individual para medidas de aislamiento. Es una unidad de cuidados intermedios que atiende a recién nacidos ≥ 32 semanas y ≥ 1.500 γ con problemas moderados que se espera resuelvan a corto plazo, ofreciendo soporte respiratorio (CPAP o ventilación mecánica <24h), nutrición parenteral y estabilización previa a traslados a nivel III.
Se consideraron expuestos todos los neonatos ingresados en la unidad durante el periodo del brote. Se definió como caso clínico aquel neonato que presentó manifestaciones cutáneas compatibles con infección y aislamiento de SARM en muestras clínicas, y como caso colonizado aquel con detección de SARM en cultivos de cribado sin clínica infecciosa.
Desde la identificación del primer caso sospechoso, se recogieron muestras de las lesiones pustulosas para cultivo y antibiograma. Adicionalmente, de acuerdo con el protocolo local de vigilancia se realizaron cribados seriados de colonización en los neonatos ingresados mediante exudado nasal, ampliándose a exudado umbilical y de pliegues cutáneos. El aislamiento e identificación de S. aureus se realizó mediante espectrometría de masas utilizando el sistema MALDI Biotyper (Bruker Daltonics, Bremen, Alemania) y el antibiograma con sistemas Microscan (Beckman Coulter, Brea, CA, EE. UU.), con interpretación del antibiograma conforme a los criterios EUCAST 2025.
De forma paralela a la investigación del brote, se implementaron medidas de control siguiendo las recomendaciones nacionales para el control de microorganismos multirresistentes (3) así como observación de higiene de manos siguiendo la metodología de la OMS (12).
Se utilizó la tecnología de la bioluminiscencia para identificar y medir adenosín trifosfato (ATP) en las superficies con el dispositivo SystemSURE plus. La presencia de ATP en una superficie se identificó como indicador de existencia de material orgánico y de una potencial contaminación. La bioluminiscencia del ATP se midió utilizando un medidor de ATP SystemSURE™ (Hygiena, Camarillo, CA) según el protocolo recomendado por el fabricante. Los resultados se expresan en unidades de luz relativa (RLU). Cuanto mayor sea el nivel de RLU, mayor es la carga de materia orgánica.
Se recopilaron datos demográficos, microbiológicos y clínicos de los neonatos afectados. Se calcularon la tasa de ataque global, clínica y de colonización, la positividad de los cribados por ronda y la duración del brote. La información se analizó de forma descriptiva y se representó gráficamente mediante una representación cronológica para visualizar la secuencia de aparición de los casos y la implementación de las medidas de control.
Resultados
Un total de seis casos de SARM se identificaron durante el periodo de estudio comprendido entre el 18 de agosto y el 10 de octubre de 2025 en la unidad de neonatología hospitalaria. De estos, cuatro presentaron infección clínica y dos fueron casos de colonización. Un total de 54 neonatos estuvieron ingresados en la unidad durante este periodo y fueron considerados población expuesta. La tasa de ataque global fue del 11,1 % (6/54), con una tasa de ataque clínica del 7,4 % (4/54) y una tasa de colonización del 3,7 % (2/54). Los casos clínicos presentaron pústulas en región cervical o umbilical. Además, uno de ellos desarrolló posteriormente bacteriemia por SARM con absceso femoral, que requirió traslado a otro hospital de nivel 3 para ser atendido por complicaciones infecciosas graves. De los seis casos, cuatro eran de sexo masculino y dos de sexo femenino. Cuatro neonatos a término y dos pretérmino tardío. Las características de los casos se presentan en la Tabla 1.
| Caso | Sexo | Edad gestacional | Peso al nacer | Tipo de caso |
|---|---|---|---|---|
| 1 | Hombre | A término (39+4) | 3705g | Clínico |
| 2 | Hombre | A término (38+1) | 4440g | Clínico |
| 3 | Hombre | Pretérmino (33+4) | 1760g | Clínico |
| 4 | Mujer | A término (37+1) | 3180g | Colonizado → Clínico |
| 5 | Hombre | Pretérmino (33+2) | 2040g | Colonizado |
| 6 | Mujer | A término (39+1) | 2630g | Colonizado |
El día 18 de agosto de 2025 se detectó por parte del servicio de Pediatría que un neonato en la unidad de neonatología presentaba una pústula en región cervical. Al día siguiente se detectaron otros dos casos con lesiones similares en cuello (Figura 1), se tomaron muestras para estudio microbiológico en los tres pacientes. En ese momento, el Servicio de Pediatría contactó con el Servicio de Medicina Preventiva para notificar la agrupación de tres casos con la misma clínica y la sospecha del mismo origen, posiblemente por S. aureus. Cuando a los pocos días se tuvieron los resultados microbiológicos que confirmaron SARM, se realizó un cribado a los cinco pacientes que se encontraban ingresados en ese momento en la unidad el día 21 de agosto. Los resultados de este primer cribado estuvieron disponibles el 26 de agosto de 2025 y se detectó que de esos cinco pacientes estudiados, tres presentaron colonización por SARM (60%). Los otros dos pacientes ingresados tuvieron resultados negativos. Este mismo día se solicitó nuevo cribado a los pacientes ingresados que no habían sido clasificados como caso. El día 27 de agosto, uno de los neonatos identificados como caso de colonización en el primer cribado desarrolló pústula, por lo que pasó a ser caso clínico. El día 2 de septiembre de 2025 se obtuvieron los resultados del segundo cribado siendo todos negativos, y se solicitó un tercer cribado cuyos resultados fueron igualmente negativos.
Los resultados de los cribados seriados se recogen en la Tabla 2. El 5 de septiembre, la paciente que evolucionó de colonización a caso clínico, reingresó a los 15 días de vida por bacteriemia persistente por SARM, así como otras complicaciones infecciosas graves, incluyendo osteomielitis, piomiositis, abscesos de partes blandas y diarrea asociada a antibióticos. Dicha paciente precisó traslado a un hospital de tercer nivel, siendo finalmente dada de alta con buena evolución. La distribución temporal de los casos se representa en la Figura 2.
| Cribado | Fecha muestreo | Fecha resultado | Nº estudiados | Nº positivos | Nº negativos |
|---|---|---|---|---|---|
| 1º | 21/08/2025 | 26/08/2025 | 5 | 3 | 2 |
| 2º | 26/08/2025 | 01/09/2025 | 2 | 0 | 2 |
| 3º | 2/09/2025 | 5/09/2025 | 2 | 0 | 2 |
Los últimos casos se detectaron el 26 de agosto de 2025 mediante el cribado realizado el 21 de agosto. Los cribados posteriores fueron negativos. Desde el último cribado con resultados negativos se realizó vigilancia clínica. El reingreso del 5 de septiembre correspondió a un caso previamente identificado y no se documentaron nuevos casos de transmisión en la unidad. La evolución de todos los casos infectados y colonizados fue favorable, incluso la paciente que tuvo bacteriemia. El día 10 de octubre de 2025, al cumplirse los criterios de ausencia de nuevos casos durante más de cuatro semanas, obtención de cribados seriados consecutivos negativos y alta hospitalaria de la última paciente relacionada con el brote, este se consideró finalizado y controlado (tras 53 días desde la detección del primer caso). La secuencia de casos y la implementación de las medidas de control se recogen en la Figura 3.
Los aislamientos obtenidos de las muestras microbiológicas tomadas mostraron crecimiento de Staphylococcus aureus resistente a oxacilina, gentamicina y tetraciclina (Tabla 3). Este patrón de resistencias fue encontrado en todas las muestras tomadas en el contexto del brote.
| Antibiótico | Staphylococcus aureus resistente a meticilina |
|---|---|
| Oxacilina | R (>2) |
| Eritromicina | S (<=0,5) |
| Clindamicina | S (<=0,12) |
| Gentamicina | R (>4) |
| Levofloxacina | I (<=0,5) |
| Vancomicina | S (1) |
| Linezolid | S (<=2) |
| Daptomicina | S (<=0,25) |
| Trimet./Sulfa. | S (<=1/19) |
| Tetraciclina | R (>2) |
| A. Fusídico | S (<=2) |
| Mupirocina | S (<=4) |
R: Resistente; S: Sensible; I: Susceptible con exposición aumentada ; SARM: Staphylococcus aureus resistente a meticilina; Trimet./Sulfa.: Trimetoprim/Sulfametoxazol; A. Fusídico: Ácido Fusídico
Las medidas de control se iniciaron el 19 de agosto de 2025 tras la sospecha clínica del brote, día en que se llevó a cabo una reunión entre Medicina Preventiva con el personal de la unidad para reforzar la adherencia a las precauciones estándar y la higiene de superficies en la unidad. Una vez se confirmó el SARM el 21 de agosto, se implementaron precauciones de contacto en los pacientes afectados, incluyendo higiene de manos en los cinco momentos recomendados por la OMS(12), uso de bata y guantes, cierre de puertas y uso exclusivo de material sanitario, y se acordó la realización de una limpieza terminal de la unidad que tuvo lugar cuando la ocupación de la unidad lo permitió, el 22 de agosto. Dicha limpieza abarcó superficies horizontales y verticales, rejillas de aire, estores y material clínico. Asimismo, se iniciaron cribados seriados de colonización por SARM mediante exudados nasal, umbilical y de pliegues cutáneos en los neonatos ingresados con el objetivo de identificar casos colonizados y realizar aislamiento por cohortes.
El 26 de agosto, Medicina Preventiva realizó observación directa de higiene de manos en la unidad, con comunicación de resultados al personal observado, obteniéndose un cumplimiento del 44,4% (4 correctos de 9 oportunidades observadas). El 27 de agosto se llevó a cabo una auditoría de limpieza que incluyó inspección visual (con resultado general correcto) y medición de Adenosín Trifosfato (ATP) en superficies de mayor riesgo, detectándose lecturas elevadas en la camilla de técnicas, la balanza utilizada para el peso de pañales y en una caja de almacenaje de biberones estériles de un solo uso, embalados y disponibles para los familiares que hacen la extracción de leche en el hospital. Las mediciones de ATP se detallan en la Tabla 4. Dichas zonas detectadas con niveles altos de ATP fueron corregidas en ese mismo momento mediante desinfección de superficies y sustitución con material adecuado, e igualmente se realizó una reunión con los responsables de la unidad. Ese mismo día se inició pauta de descolonización con mupirocina nasal y clorhexidina umbilical en los pacientes afectados. El 28 de agosto se realizó una sesión con todo el personal de la unidad insistiendo en el refuerzo de limpieza de superficies siguiendo el procedimiento del hospital; se estableció separación de los pacientes en cohortes, separando físicamente a los neonatos infectados o colonizados de los no afectados con personal dedicado en exclusiva a cada grupo y se llevó a cabo desinfección con luz ultravioleta (UV-C) en algunas zonas de la unidad cuando la ocupación lo permitió. El 2 de septiembre se llevó a cabo un tercer cribado y se realizó control para verificar eficacia de la pauta de descolonización en los casos que permanecían ingresados. La secuencia de las principales medidas implementadas se representa en la Figura 3.
| Zona | Superficie | Fecha | RLU |
|---|---|---|---|
| Sala general | Caja biberones | 27/08/2025 | 112 |
| Sala general | Camilla técnicas | 27/08/2025 | 60 |
| Sala general | Peso neonatos | 27/08/2025 | 38 |
| Sala general | Peso pañales | 27/08/2025 | 85 |
| Sala general | Lavabo baño | 27/08/2025 | 28 |
| Box aislamiento | Monitor (antes UV-C) | 15/09/2025 | 21 |
| Box aislamiento | Monitor (después UV-C) | 15/09/2025 | 12 |
| Box aislamiento | Mando grifo lavabo (antes UV-C) | 15/09/2025 | 0 |
ATP: Adenosín Trifosfato; RLU: Unidades de Luz Relativa; UV: Ultravioleta
Discusión
En el brote en la unidad de neonatología enmarcado entre agosto y octubre de 2025 se identificaron un total de 6 casos (4 infecciones y dos colonizaciones). Aunque la mayoría de los casos tuvieron una evolución favorable, uno de los casos desarrolló bacteriemia con complicaciones graves, demostrando la potencial severidad de estos brotes entre la población atendida en las unidades de neonatos, incluidos neonatos a término, tal y como ha sido descrito previamente en unidades de características similares(7). Gracias a la sospecha temprana de brote en la unidad por el Servicio de Pediatría-Neonatología del hospital, la inmediata comunicación al Servicio de Medicina Preventiva y la pronta instauración de las medidas, se logró cortar la transmisión de una manera rápida y eficaz sin encontrarse nuevos casos tras la implementación de dichas medidas.
En comparación con brotes descritos en la literatura (Heinrich 2011), Kristinsdottir 2019, Barnsley 2023, Love 2020), el presente brote fue de menor tamaño y duración: 6 casos, 53 días frente a entre 9 y 31 casos y duraciones de 5 meses a 3,5 años. Aunque la mayoría de los brotes consultados provienen de unidades de mayor complejidad, Love et al. describieron un clúster en una unidad de nivel secundario. En todos los brotes se aplicaron medidas de control similares, aunque en los estudios consultados se añadieron intervenciones adicionales como cribados de familiares y personal sanitario (8), descolonización o exclusión de trabajadores colonizados(5), así como tipificación molecular(8,9). En el presente brote, el refuerzo de las medidas estándar, cribados para identificar colonizaciones, limpieza terminal, refuerzo de la higiene de manos, desinfección mediante UV-C y formación del personal parecen haber sido suficientes para su control sin necesidad de estas intervenciones adicionales.
La distribución temporal de los casos y la localización inicial de varias lesiones cutáneas son compatibles con transmisión cruzada por contacto, probablemente mediada por manos del personal sanitario, que puede actuar como reservorio y/o vehículo de transmisión en este tipo de brotes (11) , o por material compartido, aunque en ausencia de cultivos ambientales y tipificación molecular no fue posible confirmar la fuente ni la cadena exacta de transmisión.
La transmisión de SARM a través de las manos del personal sanitario puede producirse tanto por estado de portador del microorganismo como por contaminación transitoria de las mismas (4), siendo en ambos casos la higiene de manos correcta la principal medida para reducir el riesgo de transmisión (12). Los datos de cumplimiento de una correcta higiene de manos según el último informe de higiene de manos del hospital previo al brote mostraron una adherencia del 89,1% en la unidad de neonatología, lo que nos muestra que, incluso con niveles elevados de adherencia, existe margen de mejora para evitar la transmisión de microorganismos. No se realizó cribado del personal sanitario al no haber datos que indicaran la implicación de personal concreto y al haberse controlado el brote adecuadamente con las medidas implementadas (4,13)
Las medidas de control se implementaron inmediatamente siguiendo las recomendaciones nacionales para el control de microorganismos multirresistentes (3), logrando el control mediante la aplicación estricta de medidas básicas con el refuerzo de la higiene de manos.
Una de las limitaciones en la investigación de este brote es la ausencia de cribado del personal sanitario y la ausencia de toma de muestras de superficies, lo que impidió confirmar o descartar su implicación como reservorio del microorganismo, por lo que la fuente del brote no pudo identificarse con certeza. Se interrogó sobre la presencia de lesiones cutáneas similares en los progenitores de los neonatos afectados que se encontraban ingresados durante el brote, sin identificarse ningún caso. Sin embargo, no se llevó a cabo valoración sistemática de otros familiares ni de los familiares de los pacientes que se encontraban ya de alta. La obtención de cultivos ambientales no se llevó a cabo, pues, además de no estar recomendados de forma sistemática (4,13), habría tenido una utilidad limitada para identificar reservorios del microorganismo al haberse indicado la limpieza terminal tempranamente, lo que no permitió documentar con mayor precisión la posible implicación de las superficies ambientales en la transmisión.
Otras limitaciones del estudio incluyen la ausencia de tipificación molecular; no obstante, el perfil de sensibilidad a antibióticos idéntico en todos los aislamientos sugiere que probablemente procedían de un mismo clon. Por último, el número de casos (n=6) limita la posibilidad de realizar algún análisis estadístico más robusto. A pesar de ello, estas limitaciones no parecen afectar las conclusiones principales del estudio.
Conclusiones
El brote se logró controlar de manera eficaz gracias a la detección precoz de los casos (desde su sospecha) y la aplicación temprana de las medidas de control. La comunicación y coordinación entre los equipos de Medicina Preventiva y Neonatología fue indispensable para asegurar el adecuado cumplimiento de las mismas y lograr frenar la propagación. La particular susceptibilidad de los recién nacidos, evidenciada por el desarrollo de un caso grave de bacteriemia, respalda la necesidad de mantener una vigilancia activa y un umbral bajo de sospecha en estas áreas. En este caso, la distribución de los casos y la localización de las lesiones sugieren una posible transmisión a través de las manos del personal sanitario. La aplicación de las precauciones estándar y una adecuada higiene de manos cobra especial relevancia, especialmente en el contexto de este tipo de brotes.
Financiación
No se recibió financiación para la investigación, autoría y/o publicación de este artículo.
Contribuciones de los autores
Cristina Menéndez Hernando: Data Collection, Redacting, checking, and editing; Laura Moratilla Monzó: Redacting, checking, and editing, Supervising, Data Collection, Investigación; Lorena Muñoz Martínez: Conceptualisation, Redacting, checking, and editing, Redacting - initial draft, Investigación, Metodología, Data Collection, Análisis formal; Laura Ballesteros De Los Santos: Redacting, checking, and editing, Data Collection; Raquel Bermejo Borreguero: Redacting, checking, and editing, Data Collection; Santiago Salso Ortiz: Redacting, checking, and editing, Data Collection; Eva Jiménez González De Buitrago: Investigación, Metodología, Supervising, Data Collection, Redacting, checking, and editing, Conceptualisation
Conflicto de intereses
Declaro que no hay ningún conflicto de interés comercial o financiero para esta investigación.
Disponibilidad de datos
Los datos que apoyan los resultados de este estudio están disponibles bajo petición al autor/a de correspondencia.
Uso de la IA
Declaro que no se ha utilizado ninguna herramienta de inteligencia artificial (como ChatGPT, Copilot, Gemini, u otras) en la redacción, análisis o revisión de este artículo.
Referencias
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